No todos los golpes de suerte tributan igual: la Lotería de Navidad, una peña de Euromillones, un año bueno en la casa de apuestas y el coche de un concurso siguen cuatro reglas distintas. Repaso rápido.
Los premios de estas loterías tienen su propio impuesto: los primeros 40.000 € están exentos y el resto paga un 20% que te retienen al cobrar. Con el décimo del Gordo (400.000 €): 40.000 exentos, 72.000 de impuesto, 328.000 netos. Y no va en tu renta después — está liquidado. Ojo con los décimos compartidos: identificad a todos los partícipes al cobrar; si cobra uno y reparte, Hacienda puede verlo como donación.
Aquí no hay exención: el resultado neto del año (ganancias menos pérdidas de todas las casas, con justificantes) es ganancia patrimonial en tu base general — tributa a tu tipo, como un ingreso más. Las casas de juego informan a Hacienda de tus movimientos, así que el cruce es automático. Un año muy bueno puede además obligarte a declarar aunque tu sueldo no llegara al mínimo.
El premio del concurso (dinero o coche) es ganancia patrimonial y suele llevar retención o ingreso a cuenta del 19%. Si el premio es en especie, tributas por su valor de mercado — el coche "gratis" tiene factura fiscal, y conviene saberla antes de aceptarlo.
La suerte no se planifica, pero su factura sí. La regla de oro: antes de gastar un premio, aparta lo de Hacienda — es el socio silencioso de todos los sorteos.
⚠️ Información general, no asesoramiento para tu caso concreto. La normativa cambia y su aplicación depende de tu situación: consúltala antes de decidir.
Te decimos exactamente qué te toca declarar y cómo, antes de que el premio se convierta en susto.
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