Alquilar un piso de larga temporada es de las inversiones con mejor trato fiscal en España — si se declara bien. La clave está en dos palabras: gastos y reducción.
No tributas por la renta que cobras, sino por el rendimiento neto. Del alquiler anual restas: IBI, comunidad, seguros, reparaciones y conservación, intereses de la hipoteca (no el capital), suministros que pagues tú, honorarios de agencia o abogado y la amortización (el 3% del valor de construcción — el gasto "invisible" que más gente olvida y más resta).
Si el inquilino usa el piso como su vivienda habitual (no aplica a turístico ni a temporada), el rendimiento neto se reduce con carácter general un 50% — y en ciertos supuestos (zonas tensionadas, rebajas de renta, inquilinos jóvenes) los porcentajes pueden ser mayores. Es decir: de cada 100 € de beneficio, tributas por 50 o menos.
Un alquiler bien declarado, con todos los gastos y la reducción, deja una factura fiscal sorprendentemente baja. En negro, deja una sanción y la pérdida de la reducción. La cuenta sale sola.
⚠️ Información general, no asesoramiento para tu caso concreto. La normativa cambia y su aplicación depende de tu situación: consúltala antes de decidir.
Optimizamos la tributación de tu alquiler: gastos, amortización y reducción bien aplicadas.
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