Desde 2023, la cuota de autónomos dejó de ser "la que tú quieras": se paga según lo que realmente ganas, por tramos. El sistema es más justo y también más exigente — porque ahora equivocarse de tramo tiene consecuencias en ambas direcciones.
Tu cuota depende de tu rendimiento neto mensual estimado: ingresos menos gastos deducibles (más una pequeña deducción adicional por gastos genéricos). Con esa previsión eliges tramo, y el tramo fija tu cuota mensual — desde cifras en torno a los 200 € en los tramos bajos hasta bastante más de 500 € en los altos. Los importes exactos de cada tramo cambian por años: consúltalos al elegir.
Puedes cambiar de tramo cada dos meses (hasta seis veces al año). ¿Trimestre flojo? Baja el tramo y respira tesorería. ¿Despegue? Súbelo y evita el susto posterior. Casi nadie usa esta flexibilidad — y es la herramienta clave del sistema.
Al año siguiente, la Seguridad Social cruza tu cuota con tu rendimiento real declarado a Hacienda (tu renta y tu 130 mandan): si cotizaste de menos, te reclaman la diferencia; si cotizaste de más, te devuelven. Moraleja: la previsión honesta no solo es obligatoria — es la que menos sorpresas da.
El sistema de ingresos reales premia a quien lleva sus números al día y castiga la cuota "puesta y olvidada". Revisarla dos veces al año es de las horas mejor pagadas del autónomo.
⚠️ Información general, no asesoramiento para tu caso concreto. La normativa cambia y su aplicación depende de tu situación: consúltala antes de decidir.
Calculamos tu tramo real, ajustamos tu base y te evitamos tanto el susto de la regularización como pagar de más.
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