La hostelería es el sector con más altas de autónomo de España — y uno de los que más cierres fiscalmente evitables acumula. Antes de pensar en la carta, conviene tener clara esta parte.
Cafeterías, bares y restaurantes pequeños pueden tributar por módulos: metros de barra, mesas, personal y potencia eléctrica en lugar de caja real. La ventaja: cuota previsible y menos papeleo. El riesgo: pagar por un negocio que factura menos de lo que el módulo presume. El análisis, en directa vs módulos — y repítelo cada año, que los negocios cambian.
El servicio de bar y restaurante tributa al 10%. Detalle para food trucks y delivery: la comida para llevar también va al 10% como regla general, pero las bebidas alcohólicas vendidas sin servicio pueden cambiar el tipo. Y si estás en directa, el 303 trimestral necesita una caja ordenada.
Hacienda conoce los ratios del sector (compras de proveedores vs ventas declaradas): una caja diaria bien registrada y coherente con tus compras es tu mejor escudo en cualquier comprobación. Los TPV modernos lo hacen solo — úsalo desde el día uno.
Camareros de fin de semana, refuerzos de verano: todo por contrato (las inspecciones de trabajo en hostelería son constantes). Qué supone el primer contrato, en esta guía. Y la terraza: la tasa municipal de ocupación es deducible, como el resto de gastos reales del negocio.
En hostelería los márgenes se dejan la piel: que no se la deje también el papeleo. Módulos bien elegidos y caja ordenada valen tanto como una buena ubicación.
⚠️ Información general, no asesoramiento para tu caso concreto. La normativa cambia y su aplicación depende de tu situación: consúltala antes de decidir.
Montamos tu fiscalidad antes de abrir y te llevamos los números mientras tú llevas la barra.
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