Facturas 1.000 € y te ingresan 850 €. No te han timado: son las retenciones de IRPF, y entender cómo funcionan te ahorra sustos y hasta trimestres enteros de papeleo.
Cuando un profesional (abogado, diseñador, fotógrafo, consultor...) factura a una empresa o a otro autónomo, el cliente retiene un porcentaje y lo ingresa en Hacienda a tu nombre. No es un coste: es IRPF tuyo pagado por adelantado, que se descuenta en tu declaración de la renta.
El tipo general es el 15%. Si acabas de empezar, puedes aplicar el 7% durante el año del alta y los dos siguientes — un alivio de tesorería para el arranque (aunque recuerda: pagas menos ahora, ajustas después en la renta).
El formato completo de la factura con y sin retención lo tienes en cómo hacer una factura.
Si más del 70% de tu facturación lleva retención, puedes no presentar el pago trimestral del IRPF — lo explicamos en el artículo del modelo 130. Para muchos freelance que trabajan para empresas, ese es el escenario normal.
La retención es tu IRPF en cómodos plazos y pagado por otros. Bien aplicada, es de las pocas cosas del sistema que juegan a tu favor.
⚠️ Información general, no asesoramiento para tu caso concreto. La normativa cambia y su aplicación depende de tu situación: consúltala antes de decidir.
Revisamos tu facturación y te dejamos plantillas correctas para cada tipo de cliente.
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