Millones de autónomos trabajan desde casa y pagan de su bolsillo la luz, el internet y el espacio que usan para producir. Parte de eso es deducible — pero con reglas concretas que conviene aplicar bien desde el alta.
La base de todo es indicar en tu alta censal qué parte de tu vivienda está afecta a la actividad: por ejemplo, una habitación de 10 m² en un piso de 80 m² = 12,5%. Sin esa afectación declarada, defender cualquier deducción se complica mucho.
Luz, agua, gas, internet y teléfono se deducen aplicando el 30% sobre la proporción de metros afectos. Con el ejemplo anterior: 30% × 12,5% = un 3,75% de cada factura de suministros. ¿Poco? Es lo que la ley fija expresamente — y por eso es fácil de defender.
Todo lo que sea 100% de trabajo no lleva proporción: el ordenador, la silla, el escritorio, el software, el móvil de empresa con línea separada... La regla general de siempre, en gastos deducibles del autónomo.
Deducir la casa no te hará rico — hablamos de unos cientos de euros al año. Pero es dinero tuyo, la ley lo contempla expresamente, y configurarlo cuesta una casilla en el alta.
⚠️ Información general, no asesoramiento para tu caso concreto. La normativa cambia y su aplicación depende de tu situación: consúltala antes de decidir.
Configuramos bien tu alta y tus porcentajes para deducir lo máximo defendible. Consulta gratis.
Consultar por WhatsApp