Taxi y VTC hacen el mismo trabajo con reglas fiscales distintas. Y dentro de cada uno, la elección de régimen puede cambiar lo que pagas al año en varios miles de euros. Vamos con el mapa.
El autotaxi es una de las actividades clásicas de estimación objetiva: pagas según indicadores (distancia autorizada, plazas...) y no según lo facturado. Si tu taxi rinde por encima de la media, módulos te favorece; si trabajas media jornada o la plaza rinde poco, conviene hacer números con la directa — la comparativa completa, en directa vs módulos.
El VTC con plataformas (Uber, Cabify, Bolt) va en general por estimación directa: ingresos reales (los de la app, que informa de todo) menos gastos. Aquí la clave es capturar todos los gastos: comisiones de la plataforma, combustible, seguro, mantenimiento, amortización del vehículo, cánones de licencia.
En taxi: los ingresos reales frente a los módulos (el taxímetro y los pagos con tarjeta dejan rastro). En VTC: que declares todo lo que la plataforma ya ha informado de ti. En ambos: coherencia entre kilómetros, combustible y facturación.
Entre módulos bien elegidos, IVA al 10% y el coche deducido entero, el conductor profesional tiene una fiscalidad más amable de lo que parece. Solo hay que configurarla bien de salida.
⚠️ Información general, no asesoramiento para tu caso concreto. La normativa cambia y su aplicación depende de tu situación: consúltala antes de decidir.
Revisamos si te conviene módulos o directa y te llevamos los trimestres mientras tú conduces.
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