El transporte es un negocio de céntimos por kilómetro: la diferencia entre ganar bien y sobrevivir suele estar en los costes — y varios de esos costes tienen ayuda fiscal específica que no todo el mundo reclama.
Si tu vehículo supera los umbrales (camiones de mercancías desde 7,5 toneladas, autobuses, taxis), puedes inscribirte en el censo de gasóleo profesional y recuperar parte del impuesto de hidrocarburos de cada litro repostado con la tarjeta asociada. Parece poco por litro; a decenas de miles de kilómetros al año, es un pico. Alta en el censo, tarjeta de pago y declaración de kilómetros: puro trámite que hacemos a diario.
El camión o la furgoneta de reparto deducen al 100% (IVA e IRPF): es de las actividades con afectación exclusiva clara. Amortización, reparaciones, neumáticos, seguros, peajes, básculas, GPS y tacógrafo — todo con factura, todo dentro.
Comer fuera todos los días es parte del oficio, y los gastos de manutención en ruta son deducibles con requisitos y límites concretos — los contamos en las dietas del autónomo. Con pernocta fuera, los límites suben.
El transporte de mercancías por carretera puede ir por módulos dentro de ciertos límites, y con el gasto real de gasóleo y financiación de vehículos, muchas veces la directa gana. Es la cuenta anual obligatoria del sector: aquí el criterio.
En el transporte, Hacienda devuelve dinero a quien conoce los trámites: gasóleo profesional, dietas y amortizaciones. Son márgenes que están en la ley esperando a que los pidas.
⚠️ Información general, no asesoramiento para tu caso concreto. La normativa cambia y su aplicación depende de tu situación: consúltala antes de decidir.
Gasóleo profesional, dietas, trimestres: te lo dejamos rodando fino para que no regales margen.
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