Veterinarios: por qué tu consulta SÍ lleva IVA (a diferencia del médico)
Pregunta habitual del sector: "si los médicos no cobran IVA, ¿por qué yo sí?". Porque la exención sanitaria del IVA protege la salud de las personas — la veterinaria quedó fuera, y eso configura toda tu fiscalidad.
Consulta con IVA (y trimestres)
Consultas, cirugías, vacunaciones y hospitalización de mascotas llevan IVA al tipo general. A diferencia de médicos y psicólogos, tú sí presentas el modelo 303 — con su parte buena: todo el IVA que soportas es deducible (equipamiento, material, laboratorio), cosa que los sanitarios exentos no pueden decir.
El tipo general es hoy el 21%. El sector lleva años pidiendo que la veterinaria vuelva al tipo reducido, pero mientras la ley no cambie es el que toca aplicar. En la práctica, de una consulta de 50 € con IVA incluido tú te quedas 41,32 €; los otros 8,68 € son de Hacienda y solo pasan por tu cuenta.
Tenlo presente al fijar tarifas: tus clientes son casi todos particulares, no pueden deducirse nada y solo miran el precio final. Calcula siempre tus precios con el IVA dentro.
El matiz ganadero
Los servicios veterinarios destinados a la ganadería y explotaciones (animales de producción) tienen tratamiento de tipo reducido. Si trabajas con granjas además de mascotas, tu facturación tendrá tipos distintos según el destinatario — clasificar bien cada acto es parte del oficio fiscal.
Ese tipo reducido (10%) está pensado para los servicios que una explotación necesita para funcionar: la visita a la granja, la vacunación del rebaño, el control reproductivo. No depende de la especie, sino de quién es el cliente y para qué es el servicio: el caballo de un particular o la mascota de un ganadero van al 21%, como cualquier otro animal de compañía.
Otra diferencia: una granja es una empresa, así que tu factura llevará además retención de IRPF, cosa que no ocurre con los dueños de mascotas.
Tienda y farmacia interna
Piensos, antiparasitarios y accesorios que vendes en recepción son comercio, con su IVA según producto y su control de stock. Servicio clínico y venta conviven en el mismo local pero conviene llevarlos separados en caja y contabilidad: los ratios de compras/ventas del sector son de lo primero que cruza Hacienda.
Los tipos cambian según lo que vendas: los alimentos para animales y los medicamentos veterinarios van al tipo reducido, mientras que accesorios, juguetes o productos de higiene van al general. Un matiz que genera errores: según el criterio de Hacienda, el medicamento que aplicas dentro de un acto clínico (la vacuna que pones, la anestesia de una cirugía) forma parte del servicio y sigue su tipo; el que el cliente se lleva a casa es una venta aparte, con el suyo. El programa de gestión de la clínica debe distinguirlo línea a línea.
Si eres persona física y vendes al público productos que no transformas, esa parte de tu actividad puede caer en el recargo de equivalencia, el régimen especial de IVA de los comercios. Convive con el régimen general de la consulta, pero cambia cómo te facturan los proveedores. Conviene dejarlo claro desde el alta.
Los gastos de la clínica
Equipos (rayos, ecógrafo, quirófano), material fungible, laboratorio externo, colegiación, seguro RC, formación continua... todo deducible. El equipamiento caro se amortiza en varios años, y con inversión fuerte la estructura societaria puede entrar en la conversación, como en las clínicas dentales.
Un ejemplo de cómo funciona una inversión: imagina un ecógrafo de 20.000 € más IVA. Pagas 24.200 €, pero los 4.200 € de IVA los recuperas en la declaración del trimestre en que lo compras. Lo que va al IRPF son los 20.000 €, repartidos en varios años mediante la amortización, no de golpe.
Guardias, urgencias y visitas a domicilio o a explotaciones abren otro capítulo: el vehículo. En el IRPF, Hacienda es muy estricta con los coches que también se usan en la vida privada, y en el IVA la deducción suele ser solo parcial. Antes de comprar uno "para la clínica", haz números con las reglas reales.
Qué presentas a lo largo del año
- Modelo 303 cada trimestre (en abril, julio, octubre y enero): el IVA que has cobrado menos el que has soportado. Más su resumen anual.
- Modelo 130, el pago a cuenta del IRPF, también trimestral. Si la mayoría de tus clientes son particulares, te toca presentarlo: lo explicamos en el artículo del modelo 130.
- Modelo 111 si tienes auxiliares o veterinarios contratados, y modelo 115 si el local es alquilado.
- La declaración de la renta anual.
Un trimestre con una inversión fuerte (un ecógrafo, la reforma del quirófano) puede cerrar con más IVA soportado que cobrado. En ese caso el 303 sale negativo: lo compensas en los trimestres siguientes o pides la devolución en la última declaración del año.
El IVA veterinario es la cruz y la cara: lo cobras, sí, pero también lo deduces todo. Bien gestionado, tu clínica tiene una fiscalidad más limpia que la de muchos sanitarios exentos.
Preguntas frecuentes
¿Qué IVA llevan las vacunas y los microchips?
Cuando los pones tú en consulta forman parte del servicio veterinario, así que siguen el tipo de la consulta. No se facturan como una venta de producto aparte.
¿Las protectoras y asociaciones pagan IVA?
Sí. Que tu cliente sea una entidad sin ánimo de lucro no cambia el tipo de tu factura: el IVA depende del servicio que prestas, no de quién lo paga.
¿Tengo que dar factura a cada cliente?
Sí, por cada servicio o venta. Para importes pequeños a particulares basta una factura simplificada (el tique de siempre, con tus datos y el IVA); si el cliente es una empresa o te la pide, factura completa.
¿Y si trabajo para otra clínica como autónomo?
Le facturas a la clínica con IVA y con retención de IRPF. Asegúrate de que la relación es de verdad independiente: si tienes turnos fijados, no eliges cómo organizarte y solo usas sus medios, puede tratarse de un falso autónomo.
⚠️ Información general, no asesoramiento para tu caso concreto. La normativa cambia y su aplicación depende de tu situación: consúltala antes de decidir.
¿Clínica veterinaria o consulta propia?
IVA bien aplicado, stock controlado y trimestres al día — para que tú te ocupes de los pacientes peludos.
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