Tienda online o dropshipping: los impuestos que nadie te cuenta antes de empezar
Los tutoriales de "monta tu tienda en una tarde" nunca incluyen el capítulo de impuestos, y es justo donde se estrellan muchos proyectos al año siguiente. Vamos con lo que hay que saber antes de la primera venta.
Aquí no hay debate: toca alta
Una tienda online es una actividad económica con vocación de continuidad desde el minuto uno. Alta en Hacienda y, en general, alta de autónomo — el proceso completo lo tienes en cómo darse de alta paso a paso. Si vienes de vender cosas sueltas por plataformas, el salto de "vendo lo mío" a "negocio" lo explicamos en este artículo.
El alta en Hacienda se hace con el modelo 036 y va antes de la primera venta, no cuando el negocio "ya funcione". En ese mismo trámite se decide el régimen de IVA y, si vas a trabajar con proveedores o herramientas de otros países de la UE, el alta en el registro de operadores intracomunitarios (ROI). No hay un mínimo de ventas que te libre: una tienda abierta al público ya es actividad.
Vender a otros países de la UE: la ventanilla única (OSS)
Si vendes a particulares de otros países de la UE y superas los 10.000 € anuales en esas ventas, debes cobrar el IVA del país del comprador. Suena a pesadilla, pero existe la ventanilla única (OSS): un único registro y una única declaración para todos los países. Por debajo del umbral, aplicas IVA español y listo.
Cómo se cuenta ese umbral: suma las ventas a particulares de todos los demás países de la UE juntos, sin IVA, y se mira tanto el año en curso como el anterior. Al superarlo, a un cliente alemán le cobras el IVA alemán, no el español. En la OSS te das de alta con el modelo 035 y cada trimestre presentas una única declaración, el modelo 369, con lo vendido en cada país; Hacienda reparte el dinero.
Dos matices. Las ventas a empresas de otros países van por otro camino, el de las operaciones intracomunitarias. Y Canarias, Ceuta, Melilla y los países de fuera de la UE son exportaciones: tu factura va sin IVA, pero el paquete pasa aduana y el cliente puede tener que pagar impuestos al recibirlo. Avísalo en la tienda.
Dropshipping: quién importa, paga
Primero, una idea que se suele entender mal: en dropshipping vendes tú. Tu ingreso es el precio completo que paga el cliente, no tu margen, y lo que pagas al proveedor es un gasto. Imagina que vendes un producto por 60,50 € (50 € más 10,50 € de IVA) y al proveedor le pagas 20 €: declaras 50 € de ingreso y 20 € de gasto.
El matiz importa porque el gasto solo cuenta si puedes justificarlo. Sin una factura válida del proveedor, algo frecuente cuando se compra en plataformas asiáticas, Hacienda puede no admitir ese coste y hacerte tributar por la venta entera.
Si el producto viaja desde fuera de la UE directo a tu cliente, hay IVA de importación y aduanas por medio, y las reglas dependen de cómo esté montada la cadena (plataformas como AliExpress o Amazon a veces gestionan ellas el IVA, a veces no). Es el punto más delicado del modelo: móntalo con asesoramiento, no a base de vídeos.
Hay tres montajes habituales: que importes tú la mercancía y la vendas después con IVA español; que el IVA se cobre en el momento de la compra mediante la ventanilla de importación (IOSS); o que nadie lo haya previsto y el cliente tenga que pagarlo al recibir el paquete, la peor experiencia de compra posible. Las reglas aduaneras de los envíos de poco valor, además, están cambiando en la UE: conviene revisar el montaje cada cierto tiempo.
Si revendes producto físico: pregunta por el recargo de equivalencia
Los comerciantes minoristas personas físicas tienen un régimen especial de IVA (el recargo de equivalencia) que simplifica declaraciones pero encarece las compras. Según tu caso te beneficia o te perjudica — y condiciona decisiones de arranque importantes.
Lo primero que hay que saber es que no se elige: si eres autónomo y revendes producto sin transformarlo, se te aplica, salvo en algunos sectores excluidos. Tu proveedor te cobra el IVA más un recargo (el 5,2% en productos al 21%) y, a cambio, tú no presentas el modelo 303 por esas ventas. La contrapartida es que no deduces el IVA de tus compras ni de tus gastos. No se aplica a las sociedades ni a quien fabrica lo que vende. Lo explicamos entero en el recargo de equivalencia.
Lo que se olvida al hacer números
- Herramientas y publicidad: la plataforma de la tienda y los anuncios suelen facturarse desde otro país de la UE y sin IVA. Para recibir bien esas facturas necesitas el ROI, y hay que declararlas.
- Existencias: lo que has comprado y sigue sin vender a 31 de diciembre no es gasto de ese año.
- Devoluciones: si devuelves el dinero, hace falta una factura rectificativa para recuperar el IVA de esa venta.
- Comisiones: las de la pasarela de pago y el marketplace son gasto, pero el ingreso es la venta completa.
En e-commerce, el error fiscal no aparece en la primera venta: aparece 18 meses después, todo junto y con recargos. Empezar bien sale mucho más barato.
Preguntas frecuentes
¿Los gastos de montar la tienda son deducibles?
Desde que estás dado de alta, sí: web, dominio, plataforma, primeras compras de producto... Otra razón para no dejar el alta para después.
¿Hacienda sabe lo que vendo en Amazon o Etsy?
Sí. Los marketplaces informan cada año de las ventas de sus vendedores, y los cobros con tarjeta de un negocio también se comunican.
¿Me conviene ser autónomo o montar una SL?
Depende del beneficio y del riesgo que asumas, y en el comercio hay un factor añadido: a la SL no se le aplica el recargo de equivalencia. Lo comparamos en ¿autónomo o SL?
⚠️ Información general, no asesoramiento para tu caso concreto. La normativa cambia y su aplicación depende de tu situación: consúltala antes de decidir.
¿Vas a montar (o ya tienes) una tienda online?
Te montamos la estructura fiscal correcta desde el día 1: alta, IVA, OSS si toca. Sin sorpresas después.
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